domingo

Segundos luces

Él sabe que yo profeso,
que no importa,
si saliera del cuerpo al compás.
Basta que destellos,
que explosiones,
la cercanía le arranca,
le súbito,
todo en segundos luces,
segundos diamantes. 

Él sabe que yo inocencia,
que rosa suave,
que eleve,
pero quizá, pienso,
la voluntad se le escape,
en algo más  violeta.
Más fuertemente violeta. 

Cuanta grieta abre olvidar mariposas,
uno se vuelve vapor rudo, mecánica. 
En mí no existe ofrecer ficción,
ni gran muerte.
Si no una profunda conmoción,  
nenúfares vivos. 

Él sabe que hay soplidos tímidamente.
Esbozados,
por vergüenza.
pero con plena conciencia de aire algodón.
Quizás sea un presente muy frágil,
o muy vano, muy niño.

Sin embargo, sólo allí se puede recordar
que lo barroso tiene cuota de imaginación y juego.
Si no el violeta empaña el rosa.
Y entonces, la voluntad de amar
se pierde

en la voluntad del triunfo.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...