Espera en la tierra
mi ángel roto
tu cúlmine renacer.
No perece su sombra
ni cae su luz
tan solo te observa.
En sus hondas pupilas
halla el tiempo
y tu futuro sol.
Mi pintor preferido,
al fin te vence
en su febril regazo.
Expectante y ajena
solo anhelo
que tu rol gire hacia mi.
Pero siempre tercera;
y sus azules
no relfejan mi rostro.