Repasándote,
he llegado a un poco más
que a la mitad de tu vida
y no te reconozco
será mi muerte tan lejana
o tu vida pasada
más pasada que la mía.
Algo de tus dichos me llaman,
pero que ajeno resulta llamarla a ella
cuando aun sigue sentada en el otro extremo del salón.
Es que tu cortesía impulsa a darle tu mano
impunemente inocente.
Y así bailas frente de mí
Y así yo sigo sin comprender por qué
Y así te pregunto,
¿No podrías seguir siendo hostil con la muerte?
En ese pequeño lapso de tiempo me miras
como no comprendiendo mi resistencia
ya no estoy aquí contestas
se detiene el tiempo en otro lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario