la profusa
fecundidad de tu esencia
es vislumbrar
la posibilidad de cambio
del brote penumbroso.
Que no se
apague el crecer de esos labios vírgenes,
que renovaron
tus raíces,
dándole agua
a tus sentidos
y extensión
a tu estar.
Simplemente,
se percibe
el placer fresco de tu aliento
que descansa
finalmente
en el
porvenir de aves celosas
que custodian
tu corteza
y la
abundancia.
Simplemente,
se percibe
la abnegación
de ser todo árbol completo
con nido en frente del mar.
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