lunes

Formas inconclusas

Entre cadáveres
y formas inconclusas
pienso un modo de seguir
manteniendo imágenes ilusas.

Entre vírgenes y dioses.
Entre Venus y Adonis.
Entre tu boca y mis dioses
nos separan otro modo de decir.

En el roce con tu brazo,
en esa instancia de la piel previa a la piel,
en la mirada de algo no dicho,
en el fin de tu rostro.

Tengo la perspectiva de algún germen
de la célula del comienzo,
de al menos el fragmento de un deseo
de tu, de ti, de te.

Eres el comienzo, eso dije,
el germen,
creo,
el intento de definir
un qué, un cómo, un por qué.

¿Por qué seguir entre cadáveres
y formas inconclusas
que se borran
en la perspectiva de alguna célula del deseo?

En el medio de tu comienzo,
pienso en como rebotan tus palabras,
cómo rebotan en mi pecho,
en el ínfimo segundo del roce de tu brazo,
en el instante del todo en la nada misma.

En ese fragmento de ti, o de tu…
que se me arma el germen del deseo,
esa necesidad de ir hacia tu rostro,
hacia tu pupila insomne,
hacia tu costado de la nuca.

Tengo como un fragmento de palabra
que se escapa de mi boca,
me deja sin aliento
y ya no puedo vivir mi vida
sin ese roce de tu codo
o ese plano detalle de tu ojo.

Aun sabiendo
que pronto seré parte de cadáveres

y formas inconclusas.

Diría

Que me quedé abrazando tus ojos,
que me pregunto sobre tu rostro,
que me intrigan tus manos,
tus labios.
Que me savia tu nombre pero,

Que se me olvida,
aún niño.
Que te recuerdo inmenso,
joven,
inmensamente joven.

Que queda una cuota de ti
cada vez que te cruzo
y me mirás así
entre con susto
y extrañado.

Que te extraño en esa calle,
en mi puerta,
en cada baldosa
que transito por mi infancia
y te sigo sin hallar.

Que te cuento al pasar,
que si tomás un café,
que si quisieras,
que si te parece
comparto ese miedo
o te invito a una próxima cuadra.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...