Que
me quedé abrazando tus ojos,
que
me pregunto sobre tu rostro,
que
me intrigan tus manos,
tus
labios.
Que
me savia tu nombre pero,
Que
se me olvida,
aún
niño.
Que
te recuerdo inmenso,
joven,
inmensamente
joven.
Que
queda una cuota de ti
cada
vez que te cruzo
y
me mirás así
entre
con susto
y extrañado.
Que
te extraño en esa calle,
en
mi puerta,
en
cada baldosa
que
transito por mi infancia
y te
sigo sin hallar.
Que
te cuento al pasar,
que
si tomás un café,
que
si quisieras,
que
si te parece
comparto
ese miedo
o te
invito a una próxima cuadra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario