y aun así tengo
miedo
que tu corazón se
congele
en los albores
del realismo.
Siento tanto
entrarte en mi
que tu huida
desgarra la piel
y las siguientes
palabras
decantan por sí
mismas.
Decantan tan
profundo
que no las digo,
ni las escribo.
Palabras tan
comienzo,
mientras nos
devoramos
sin razón
venerable.
¿Qué puedo hacer
si me gobierna Ares?
Yo no busque las
puertas del paraíso,
ni las puertas
del infierno.
Sin embargo, hoy
vivo allí
en un bello no
lugar
color índigo y
lleno de pléyades.

1 comentario:
Hermoso releerlo.
Cuantos recuerdos.
Con cariño.
NK.
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