Afable voz,
calma y serena,
que envuelve mi escucha
con lenidad, tersura
y tesón de seda.
En ella descansa
mi anhelo más cóncavo
y convexo, más rutilante,
que espera ser templado
en la marea sutil de tu plexo.
Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal Olas de mar, costa abrupta Te...
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