lunes

Atención


Mann lo advierte:

acrecienta la peste

en el elixir prohibido.

En la mirada fija.

En intenso deseo

va cayendo el maquillaje,

el color,

derrite entrañas.

Carcome, piernas, pies, piel.

Y aún persiste el vapor,

el sopor, el veneno complaciente

en la lejanía,

en ese Lido

nefasto y fatal,

en ese contraste

entre un ángel dionisíaco

y un Apolo negado a existir.

 

Nabokov lo advierte:

Se sumerge el deseo en el lente

él avanza sobre lo indómito

y dibuja su propia condena

en un berretín de pedidos

y urgencias.

Se autodestruye.

 

Ballard lo advierte:

Entre maquinarias incrustadas

Velocidad de fuego

carreras infranqueables.

Lo advierte en el leguaje  procaz,

en el ingreso de la palabra,

en la carne.

en el olvido del alma de él,

en la conversión del pleno

a puro objeto.

 

Baricco lo advierte:   

En la seda, en la piel

En el impulso del viaje

En el comercio de esos hilos de mantis

En la desesperación del victimario.

 

Martel lo advierte:

En el calor de Salta,

En la proeza religiosa

En lo devoto

El perseguidor perseguido

En las pupilas penetrantes

En la huida

En el terror de lo real

Y  la sutil diferencia cuenta que

en donde él se ahoga

ella nada.

Pero no nada por saber nadar

Nada porque ya la ahogaron

porque noto ser mirada sin permiso,

Y ahora se mantiene a flote

con su mascarada macabra

Asusta al más mínimo valiente

que roce su mejilla.

Espanta al más mínimo

impacto cardíaco.

martes

Saberes

Ya sé que no,

por que ella te vio crecer,

y le debes cada logro de tu inmenso recorrido.

Por que ella cuidó a tus hijos para ver tu valor

mecerse entre grietas que solo vos curas con ese temple,

con esa renuncia que deja pasar el dolor de muchxs,

que sana en un acorde armónico.

Sé que no, a pesar de tu presencia.

 

Por motivos que no comprendo,

 hoy tu mano brilla a mi lado

sin pedidos ni intenciones.

Me brinda sin miramientos grises de calma.

Sé que hoy bajo la guardia

y dejo que esta pulsión mute hacia la mayor de las profundidades.

Incluso más hondas que mis deseos más oscuros.

Sé que no puedo ser Seda contigo,

aunque con que gusto me trasladaría sutil por todos tus ángulos

hasta que logres refrenar mi extrema desmesura.

 

Pero también sé que él me vio crecer,

que le debo mi breve recorrido,

que cuida a mi hijo

y mece mis grietas con ese temple que me cura,  

que me sana en un acorde armónico

a pesar de mis ausencias.

Que soporta cada día mi guardia en alto,

mi sinfín de temores,

y que puedo ser Seda con él, trasladarme por todos sus ángulos

hasta lograr refrenar mi extrema desmesura.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...