¿Cuántos números tiene la rayuela?
¿Cuándo el cielo?
¿Podremos saltear el siete, el ocho y el nueve?
¿O será mejor transitar todos los números,
para llegar sanamente a la meta?
Si así es, tapa con tu calma mi ansiedad,
ayúdame a no pisar las líneas una vez más.
Vuélveme liviana,
y detiene el tiempo todo lo necesario.
Porque, si en el fin de este juego,
existe el principio de un nosotros,
entonces, mis sueños,
valdrán la pena.
Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
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1 comentario:
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