jueves

Esa voz

a un niño peronista

Tengo partes de historia impregnadas por fuera del cerebro,
que recuerdan un fragmento de hombre que no responde.
Tengo un trabajo perdido
que intercepta las ideas de aquél hombre que no existe.
Y ese hombre ausente recuerda a una mujer inalcanzable.
Recuerda, tan distante mío, a esa mujer.
Y entre tanto ruido,
nacen nuevas heroínas encarceladas,
por las dudas de ser dulce para los niños.
Entre tanto ruido,
los héroes mueren a la espera de un circo
que los incluya sin navajas.
Y se pierde el hombre que no existe
existiendo de una vez
o dejando de existir definitivamente.
Y se pierde esa mujer
en los recovecos de un discurso nunca cierto,
o fácilmente muerto.
Y se pierde el niño y el dulce,
el circo y los héroes.
Y nosotros también.

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