Ya no creo en el pétalo ajado
Ni en las
palabras sueltas
Creo en quienes
oyen preguntas
No creo en la
seducción sistémica
pero si en quien
seduce sin querer.
La farsa y el
drama me aburren profundamente
pero me siento a gusto
con una leve torpeza
o con tímidos
decires que hamaquen
frondosos pensamientos.
Estoy del lado de
las acciones, del trabajo
y prefiero
ahorrar frases hechas ya no ancladas en la carne.
Prefiero elegir
eligiendo,
a permanecer en
el intersticio de una mentira.
En definitiva me
quedo con la ética antes que con la moral.
Y me alegra poder
escribirlo.
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