Ya
no hay Dios
en
palabras huecas.En la estafa,
en la laxitud
de los vínculos
no lo hay.
en la palabra negocio
ni en la miseria
de pensarse víctima.
En la mentira no está.
Pero
si
en
el esfuerzo,
en
el trabajo,
en
saber decir:
aquí estoy.
En
creer en una elección
y en
seguir creyendo
en
lo humano,
aunque
lo humano
cada
tanto,
sea la ausencia
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