Corolario a Me sobra corazón de Miguel Hernández
Ha muerto el último rapsoda Miguel,
ya no quedan campanarios,
las navajas no cortan
y los zapatos son demasiado pequeños
para tapar tu corazón.
Solo existen subtes, trenes y pastas,
nada poético.
Ya no existen postreras cartas
y la pena no vale más que la pena misma.
Se esquiva al corazón Miguel,
o ya se arrancó de cuajo.
Solo queda en la ironía
un duelo que no perece.