Es tarde para pasear Pipino,
los transeúntes detuvieron los relojes
y ya no disfrutan del paso del tiempo.
Se endurecen y se congelan en su idea de libertad.
Los tiempos ligeros, atroces
no comprenden de incondicional.
Perviven en apatías,
y en el hastío que les toca vivir.
Claro que me da pena Pipino,
pero ellos van con su carta marcada
y desde el púlpito nos acusan de vaciar palabras
Los hombres de hoy creen ser libres Pipino
y así ignoran la felicidad que trae
saber que me esperas detrás de la puerta
y que ansío cada día no tener que irme.
Pero nosotros somos los locos
por vivir en demasía la vida cotidiana,
por querer experimentar,
por tener la voluntad de ver
brillo en el destello de esos ojos.
Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fechas
Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal Olas de mar, costa abrupta Te...
-
No son tus ojos negros o azules ni la cabellera entre ópalo y carmesí lo que hace contemplarte con textura de óleo. Tampoco son las sombra...
-
Tendré un sueño diario, sonoro, vívido. Uno de esos que alimentan aún más un latir intenso, constante y rítmico. Que recuerd...
-
Aún tengo ese repiqueteo, ese salpicar de tu recuerdo. Un tamiz de tus gustos y los míos. Esos que siempre escaparon. Hoy también re...
No hay comentarios:
Publicar un comentario