La madre le dice a su hija:
Ya no se puede fallar,
ya no ser humano.
Chiquita la gente hoy ya no ama,
solo admiran
como fans estupidizados con drogas.
Pero mamá yo no admiro, amo.
Estarás demodé.
Solo eso trasmitía su silencio:
residuo posmoderno.
Encontró una fisura y se fue.
Tuvo miedo y se fue.
Caprichito y se fue.
De mentirita y se fue.
Hizo de cuenta y se fue.
Solo eso trasmitió su acción,
residuo infantil.
Y entonces el oráculo dijo:
No serás feliz chiquito,
y él no fue.
Y entonces ganó el monstruo
porque sigue pegando,
porque sigue doliendo
aunque juegues a las escondidas,
aunque te hagas el invisible,
aunque te hagas el que no sos humano.
Duele y asustará siempre,
a no ser que lo mires fijo
y encuentres que a ese monstruo
seguramente también le duela algo.
Mientras tanto la chiquita sigue amando
porque nunca le hizo caso a sus papis.
Pito catalán al posmodernismo.
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