domingo

El imaginario

Baja la cabeza.
Mira un punto fijo.
Pela una manzana.
La manzana y el cuchillo.
El cuchillo que pela la manzana.

La manzana
que derrocha su sustancia sobre la mano de quien escucha.
La cáscara
que cae sobre la mesada huyendo de la mano de quien piensa, siente.

El ruido que ingresa.
Ya no el ruido del cuchillo desplazándose sobre el gajo de la manzana,
sino un estruendoso y sonido chillón.
Mientras, ella piensa, recuerda.

Lleva el gajo de la manzana a su boca.
Su boca y la manzana.
La manzana y sus dientes.
Levanta la cabeza.
Ella mira,
piensa,
y recuerda.

Él, el imaginario.
El imaginario que ingresa en ese ruido y sabe bien por qué.
Porqué ingresa como el cuchillo en la manzana
desprendiendo la cáscara de la manzana.

Ella lo ve.
Ve al imaginario.
Lo ve surfear rápido sobre una cáscara
que se chamusca con el oxígeno.
Cáscara negra con el roce del metal.

Desaparece,
desaparece el imaginario lejos de la manzana.
Del cuchillo y la manzana.
Pero ella lo piensa también lejos,
muy lejos,

de ese sonido chillón.

sábado

Ella

                               Ella se descarna tanto
o se encarna tanto,
que no puede evitar
salirse y adentrarse en su cuerpo.

Ella,
o el mito de ella,
es tan idea de otros y otras,
que consuela que exista esa idea.
No tiene quietud de un contorno
o la extensión del cielo,
pero ha logrado su imagen
conmover los rostros más cuartados.

Conmovió
desde su inmensa pequeñez,
y fue monstruo y ángel,
cine,
primer plano y gesto
que flota

en la pérdida de alguna memoria.

Pausa

Tengo la pausa en la boca. Una verdad o mentira del centro de la tierra. Un haz de luz sobre el entrecejo. Una gota de miel color fucsia que se pega en el paladar. Un perfecto decir de tu piel. Sonidos que invaden el pecho.

Tengo la leve idea que si escucho la brisa, o contemplo el continuo de tu voz, habré librado parte del puño que oprime la transparencia del reflejo.


Tengo la mágica altura de proponer un nuevo navegar en medio del maremoto interior que agrieta tu visión sobre todo. Y la franqueza de comenzar cuantas veces sea necesario. Conocer el aroma del devenir de una lágrima. En esta pérdida de sal espero tu suerte y algún fragmento de las palabras que no decís.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...