Tengo la pausa en la boca. Una verdad
o mentira del centro de la tierra. Un haz de luz sobre el entrecejo. Una gota
de miel color fucsia que se pega en el paladar. Un perfecto decir de tu piel. Sonidos
que invaden el pecho.
Tengo la leve idea que si escucho
la brisa, o contemplo el continuo de tu voz, habré librado parte del puño que
oprime la transparencia del reflejo.
Tengo la mágica altura de proponer
un nuevo navegar en medio del maremoto interior que agrieta tu visión sobre
todo. Y la franqueza de comenzar cuantas veces sea necesario. Conocer el aroma
del devenir de una lágrima. En esta pérdida de sal espero tu suerte y algún
fragmento de las palabras que no decís.
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