miércoles

Así que creíste

¿Así que creíste que era igual a vos?
Te pido disculpas por saber que la muerte me espera algún día
y lamento caer con tanta facilidad en los placeres mundanos
Quizás deba hacerte saber que valoro mucho más el amor carnal
que cualquier otro sentimiento.
Por eso te ruego que no confundas tu parecer con el mío
o por lo pronto recordá que me urge la vida.
Si vos querés, y te hacés mortal,
yo te acompaño
.

Descarrilamiento

Tomó prestado un hilo de voz y expresó lo más temible: me quiero perder. Allí nomás, cuando una ráfaga embriagadora lo empujaba hacia el laberinto, fue capturado por Palas Atenea. Entonces quiso salvarse desandando el mismo hilo de voz, deshaciendo cada sutil sonido desprendido previamente de la boca de Dioniso. Quiso evitar el enredo de recuerdos sin comienzo.
Ya lejos del peligro decidió comprender la historieta como un mal sueño, como parte de un efecto absurdo que no pertenecía a su modo de ver el mundo, como el descarrilamiento de un tren que no debía haber bordeado esa zona, como un tornado que no pregunta a su paso, como algo instantáneo, no planificado y efímero.

martes

Fotogénico

A Juan Ángel

Lo conoció por una fotografía. Allí lo vio por primera vez, en un papel de 10 por 15, blanco y negro con un plano (latino) americano de su rostro adormecido. Su mejilla apoyada sobre su mano reposaba los últimos excesos de la noche. Su torso pesaba sobre la mesa. Su boca se desprendía de sus músculos mientras los párpados se empeñaban en proteger los dos cuencos más lumínicos, que ella pudo descubrir en la posteridad. Lo vio antes de intentar seducir a su tocayo, un hombre refinado y elegante que quedó en la absoluta oscuridad frente a esa imagen divina.

Ella supo, mucho antes de notarlo, sobre uno de los episodios más tristes de su vida. Sin embargo, esa breve furia no modificó el recuerdo del manso cuadro blanco y negro. Quizás porque en su espíritu femenino yacía una furia similar o aún mas agresiva, tal vez porque rescató sin querer la calma de su rostro o simplemente porque se encontró reflejada, en él, como en un espejo.

Es probable que por todo eso haya querido permanecer, aquella noche, a su lado, para poder mirarlo impunemente, o por ahí el motivo fue aquél arrebato feliz del loco lindo, que la tomó por sorpresa, quitándole la razón de encima y haciéndole olvidar, por una breve pausa, heridas viejas.

Bueno sería olvidar más seguido, pensó tan sólo dos días después.

sábado

Negaciones

Dejaste amarrada una palabra en el medio de tu laguna
en el preciso instante en que la mirada de un mundo,
congeló la marea de tu boca.

Te negaste a mirar una playa reciente y distante,
a perderte en el bosque,
a encontrarte alunado.

Te negaste a todo,
a la palabra amarrada por la mirada de un mundo,
a la palabra sencilla.

Te negaste al sí,
pero también a pronunciar el crudo no.

Sujetaste la respuesta con cadenas de indecisión.
Preferiste evitar tu reacción frente a una pregunta,
que aún hoy permanece en el aire.

¿Valió la pena?


¿Quién sabe?

De aquel rostro dormido

Todavía tiene un dejo de su piel en ningún lado,
sus pestañas y un bostezo exagerado.

Todavía tiene un resto de su dulce reto guardado,
sus cumplidos y un discurso desarticulado.

Pero no tiene sus días ni sus horas,
tampoco sus segundos.
No tiene el ocaso ni la aurora,
mucho menos sus desayunos.

Le faltan las noches entre sábanas adormecidas.
Le sobran los rústicos desvelos.
Carece de sueños.
Anhela su almohada.

No tiene el peso de su cuerpo en el colchón,
ni su sombra ni su huella.
No tiene nada,
nada de nada.

Aunque aún conserve su discurso,
su cumplido,
su dulce reto,
sus pestañas,
su bostezo
o su dejo de piel.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...