Dejaste amarrada una palabra en el medio de tu laguna
en el preciso instante en que la mirada de un mundo,
congeló la marea de tu boca.
Te negaste a mirar una playa reciente y distante,
a perderte en el bosque,
a encontrarte alunado.
Te negaste a todo,
a la palabra amarrada por la mirada de un mundo,
a la palabra sencilla.
Te negaste al sí,
pero también a pronunciar el crudo no.
Sujetaste la respuesta con cadenas de indecisión.
Preferiste evitar tu reacción frente a una pregunta,
que aún hoy permanece en el aire.
¿Valió la pena?
¿Quién sabe?
Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fechas
Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal Olas de mar, costa abrupta Te...
-
No son tus ojos negros o azules ni la cabellera entre ópalo y carmesí lo que hace contemplarte con textura de óleo. Tampoco son las sombra...
-
Tendré un sueño diario, sonoro, vívido. Uno de esos que alimentan aún más un latir intenso, constante y rítmico. Que recuerd...
-
Aún tengo ese repiqueteo, ese salpicar de tu recuerdo. Un tamiz de tus gustos y los míos. Esos que siempre escaparon. Hoy también re...
No hay comentarios:
Publicar un comentario