viernes

La loma

Una mujer casi blanca arrojada al tiempo se separa de su vientre.
Un hombre casi gris la espera en la loma añeja.
Ya ha pasado tanto que casi no recuerdan que siempre unieron mimos y mañas.
Que él la invitó a pasar vidas y vidas a pesar de algunos ruidos sumados a sus historias.
Y entre cabellos canos ella lo ve ya crecido y los ruidos estertores se desvanecen.
La loma se despeja y es como si ellos retomaran sus juventudes. 
La hierba los contiene y ampara de lobos.
Y entonces sólo música y delicias.

lunes

Démodé

La madre le dice a su hija:
Ya no se puede fallar,
ya no ser humano.
Chiquita la gente hoy ya no ama,
solo admiran
como fans estupidizados con drogas.
Pero mamá yo no admiro, amo.
Estarás demodé.  
Solo eso trasmitía su silencio:
residuo posmoderno.

Encontró una fisura y se fue.
Tuvo miedo y se fue.
Caprichito y se fue.
De mentirita y se fue.
Hizo de cuenta y se fue.
Solo eso trasmitió su acción,
residuo infantil.
Y entonces el oráculo dijo:
No serás feliz chiquito,
y él no fue.

Y entonces ganó el monstruo
porque sigue pegando,
porque sigue doliendo
aunque juegues a las escondidas,
aunque te hagas el invisible,
aunque te hagas el que no sos humano.
Duele y asustará siempre,
a no ser que lo mires fijo
y encuentres que a ese monstruo
seguramente también le duela algo.

Mientras tanto la chiquita sigue amando
porque nunca le hizo caso a sus papis.

Pito catalán al posmodernismo.

martes

Fiereza

Eros
Un campo,
flores,
el río,
cabaña. 
Fiereza de amor,
regazo.
Fiereza de vida,
retoño.
Luz,
brillosa mirada.
La tibia mañana,
Fiereza de compañero,
dulzura.
Refleja un fractal,
un fragmento,
un pixel de luz.
Caminando.

Cae un fractal,
cae un fragmento,
un pixel de luz.
Imagen rota,
estela rota
desintegra.
Acción errónea desgarra
Luz desgarra.
Oscuridad.
Compañero afuera
sentado borrando imagen bella.
Oscuro.

Ella en la foto grita:
Pará!
Frená!.
Él con susto borra.
Fiereza de pánico.
Ella en sombras.
Fiereza de duelo.
Él ya no puede,
silencio.
Fiereza de silencio,

Tanathos.

domingo

El último rapsoda

Corolario a Me sobra corazón de Miguel Hernández 

Ha muerto el último rapsoda Miguel,
ya no quedan campanarios,
las navajas no cortan
y los zapatos son demasiado pequeños
para tapar tu corazón.
Solo existen subtes, trenes y pastas,
nada poético.

Ya no existen postreras cartas
y la pena no vale más que la pena misma.
Se esquiva al corazón Miguel,
o ya se arrancó de cuajo.
Solo queda en la ironía 
un duelo que no perece. 

Pipino

Es tarde para pasear Pipino,
los transeúntes detuvieron los relojes
y ya no disfrutan del paso del tiempo.
Se endurecen y se congelan en su idea de libertad.

Los tiempos ligeros, atroces
no comprenden de incondicional.
Perviven en apatías,
y en el hastío que les toca vivir.

Claro que me da pena Pipino,
pero ellos van con su carta marcada
y desde el púlpito nos acusan de vaciar palabras

Los hombres de hoy creen ser libres Pipino
y así ignoran la felicidad que trae
saber que me esperas detrás de la puerta
y que ansío cada día no tener que irme.

Pero nosotros somos los locos
por vivir en demasía la vida cotidiana,
por querer experimentar,
por tener la voluntad de ver
brillo en el destello de esos ojos.

Caminar entre lilas

Yo sé que hoy viste mi muerte cercana,
y por sobre todas las cosas,
quedaste calmo,
observando,
que los minutos pasen.

Y te quedaste esperando con esa lentitud,
con esa pausa que te caracteriza
frente a las causas indecibles,
frente al irremediable destino del devenir
siempre en otro perfil.

Tu eterno silencio no es más que la constatación
y las cosas perecen,
y vos inclinas la cabeza
como asintiendo levemente
como sabiendo en tu contemplación
que por más querer
las cosas siempre se desmigajan.

Así y todo, 
quisiera que salgas de aquél rincón
porque ni modo,

caminar entre lilas es mucho más bello.

Segundos luces

Él sabe que yo profeso,
que no importa,
si saliera del cuerpo al compás.
Basta que destellos,
que explosiones,
la cercanía le arranca,
le súbito,
todo en segundos luces,
segundos diamantes. 

Él sabe que yo inocencia,
que rosa suave,
que eleve,
pero quizá, pienso,
la voluntad se le escape,
en algo más  violeta.
Más fuertemente violeta. 

Cuanta grieta abre olvidar mariposas,
uno se vuelve vapor rudo, mecánica. 
En mí no existe ofrecer ficción,
ni gran muerte.
Si no una profunda conmoción,  
nenúfares vivos. 

Él sabe que hay soplidos tímidamente.
Esbozados,
por vergüenza.
pero con plena conciencia de aire algodón.
Quizás sea un presente muy frágil,
o muy vano, muy niño.

Sin embargo, sólo allí se puede recordar
que lo barroso tiene cuota de imaginación y juego.
Si no el violeta empaña el rosa.
Y entonces, la voluntad de amar
se pierde

en la voluntad del triunfo.

lunes

Claro

Me preguntaste si es de a dos.
                                                    Claro amor,
                                                                       siempre lo es.
Sin embargo, el miedo
crece en la ausencia,
repiquetea en viejas contradicciones,
en faltas envido,
en un nacer trunco a pesar
de haber sentido acariciar terciopelo puro. 


Pero si mi amor,
                             la voluntad
                                               de hacerte respirar ligero,
de que cierres tus ojos,
                                       tan expresivos ellos, es…
para sentir también la voluntad
                                                       de respirar ligero y cerrar mis ojos,
tan expresivos frente a tu mirada. 


Solamente desplazo mi mano por tu rostro
y tu mejilla acaricia mi palma.
Yo no se si el impacto, fue tuyo o mío,
o quizás ya sea parte del aire. 
Pero sí mi corazón,
                                  quiero creer      
                                                       que lo que no dije,

también lo sentiste.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...