Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
jueves
Carta al macho argentino
Querido macho argentino:
Dejame decirte que no me interesa
cuantos kilos levantas, ni a cuantos boxeas.
Más bien, me agradan tus sutilezas.
Es bello escuchar la melodía de tu voz,
o el sonido de tu risa.
También agradable
cuando se despierta tu ternura hacia mi.
Me atrae por demás,
cuando abrís la puerta blindada que te oprime
Si dejaras de lado tus “hazañas”
y mezclaras tu capacidad para volar
con la dulzura escondida
serías óptimo.
Pero sé que sos tímido macho argentino.
Se que necesitás del chamuyo y la fanfarronería
para lograr acercarte una milésima.
Se que te cuesta la seriedad,
te inhibe y te asusta.
Como también te asusta la fragilidad,
porque eres frágil querido.
Aunque valoro tu esfuerzo al explicarme de modo inocente tus actitudes,
me doy cuenta que temes caer en el montón.
Dame la mano,
no tengas miedo,
juntá valor,
y crecé conmigo.
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