A la memoria de Guillermo Grosz
Ojos tristes
Si tu alma no se encuentra con tu alma,
y tu cuerpo ya no te reconoce.
No te olvides que puedo funcionar de espejo.
Pero así como los espejos de un circo,
te voy a ofrecer una imagen distinta.
Una imagen que te haga sonreír,
una donde sólo reconozcas a aquél que alguna vez fuiste,
y hoy sólo te inspira en sombras.
Te quiero ofrecer algunos algodones para suavizar tus caídas,
y serpentinas para ayudar a levantarte.
Si no basta para que tu boca sonría,
puedo convertirme en arlequín y regalarte varios colores.
Colores como el azul
para que sane tu espíritu.
Colores como el rojo
para que reviva tu sangre.
Y el amarillo por recobrar
la luz de tus ojos.
Pero ojos tristes.
No me pidas el color rosa.
Debo ser prudente.
Tampoco quieras que anule tu sombra.
Sin ella te morirías y me matarías.
Sabrás disculpar mi egoísmo.
Tu existencia me es indispensable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario