¿Y nunca viste tu rostro más allá de vos?
Yo te guardo como en una fotografía.
Y si quiero puedo recorrer cada virtud y defecto,
desde la frente hasta la pera y de Este a Oeste.
Si quiero, puedo sentir la suavidad de la piel
que nunca toqué.
Si quiero me quedo con tu hilo de voz,
con tus nervios,
con tus increíbles ganas de huir.
Y si quiero,
te guardo para siempre en ese instante,
que quizás hayas creído perder.
Como quien vive con el arte en la punta de la lengua, porque la muerte de lo cotidiano no le permite expresar lo hondo y lo extenso de otro mundo posible difícil de asir en el acto mecánico de las cosas.
miércoles
Variaciones de amor
Un suspiro,
un soplo que queda flotando
en ese cálido aire,
que sólo vos lográs.
Un instante,
un beso que rompe el espacio y el tiempo
dejando de lado temores y dudas,
un beso que sólo vos lográs
Y aunque haya variaciones de amor,
en el cuerpo persisten las palpitaciones,
la flojedad de las piernas,
el abandono del habla.
Aunque haya variaciones de amor
los recuerdos no sanan,
las heridas no cierran,
los silencios se extienden.
Por favor, no preguntes porqué te quiero.
un soplo que queda flotando
en ese cálido aire,
que sólo vos lográs.
Un instante,
un beso que rompe el espacio y el tiempo
dejando de lado temores y dudas,
un beso que sólo vos lográs
Y aunque haya variaciones de amor,
en el cuerpo persisten las palpitaciones,
la flojedad de las piernas,
el abandono del habla.
Aunque haya variaciones de amor
los recuerdos no sanan,
las heridas no cierran,
los silencios se extienden.
Por favor, no preguntes porqué te quiero.
martes
Árbol
A Raul
Un árbol seco y hueco.
Dos rosas desangrando.
Un reloj roto y el tiempo
que acelera dos, tres pasos.
El abismo abajo, abajo cae.
Cae abajo.
Abajo dos tres pasos del abismo,
el tiempo acelera un reloj roto,
que desangra sobre dos rosas
en un hueco seco.
¿Y el árbol?
El árbol cae roto abajo.
Abajo,
un árbol roto, seco y hueco
desangra junto a dos rosas.
Él, en el filo del abismo.
Ella, en la oscuridad.
Pero a nadie le importa
ni las dos rosas de ella,
ni el árbol de él,
ni el abismo de la oscuridad
ni el hueco roto y seco.
Y la fiesta continúa,
a pesar de la oscuridad,
de lo roto,
de lo hueco,
de lo seco.
domingo
La muerte de la soledad
Una lágrima pétrea,
se desprende de un ojo,
que mira a lo lejos la soledad ya envejecida.
Al caer,
su fuerte sonido estremece los vendavales,
que sacuden los últimos peldaños de la muerte.
La muerte,
pálida y desgarbada,
observa tambalear sus últimos recursos.
La pétrea lágrima,
promete volverse parte de un mar,
que mecerá un nuevo comienzo.
Ellos comprenden,
que lograron vencer por un instante,
algo del tiempo, algo de las arrugas, algo del fin.
se desprende de un ojo,
que mira a lo lejos la soledad ya envejecida.
Al caer,
su fuerte sonido estremece los vendavales,
que sacuden los últimos peldaños de la muerte.
La muerte,
pálida y desgarbada,
observa tambalear sus últimos recursos.
La pétrea lágrima,
promete volverse parte de un mar,
que mecerá un nuevo comienzo.
Ellos comprenden,
que lograron vencer por un instante,
algo del tiempo, algo de las arrugas, algo del fin.
Para que...
A Fer
Pensamos que el roce de los dedos
pasaría al roce de las manos,
y que las manos,
se encargarían de rozar los brazos
hasta llegar al roce de las bocas.
Como negamos rozar las bocas,
los brazos, las manos y los dedos
se alejaron un centímetro, cinco metros,
veinte cuadras, mil kilómetros.
Pensamos que de vernos,
pasaríamos a mirarnos
y de allí,
a oírnos para escucharnos.
Pero vos miraste cuando yo no veía
y yo busqué tu escucha cuando vos no oías.
Aún así, creo que con el tiempo,
podríamos pensar juntos de vuelta.
Que tus ojos buscarían mi reflejo,
que yo vería tu mirada,
que tus oídos llegarían a la escucha.
Pero con el tiempo, aún no es.
Tus dedos se niegan a rozar mis manos,
para que mis manos rocen tus brazos,
para que tu boca roce mi boca,
para que…
martes
Rayuela
¿Cuántos números tiene la rayuela?
¿Cuándo el cielo?
¿Podremos saltear el siete, el ocho y el nueve?
¿O será mejor transitar todos los números,
para llegar sanamente a la meta?
Si así es, tapa con tu calma mi ansiedad,
ayúdame a no pisar las líneas una vez más.
Vuélveme liviana,
y detiene el tiempo todo lo necesario.
Porque, si en el fin de este juego,
existe el principio de un nosotros,
entonces, mis sueños,
valdrán la pena.
¿Cuándo el cielo?
¿Podremos saltear el siete, el ocho y el nueve?
¿O será mejor transitar todos los números,
para llegar sanamente a la meta?
Si así es, tapa con tu calma mi ansiedad,
ayúdame a no pisar las líneas una vez más.
Vuélveme liviana,
y detiene el tiempo todo lo necesario.
Porque, si en el fin de este juego,
existe el principio de un nosotros,
entonces, mis sueños,
valdrán la pena.
lunes
Carta a Emile Bernard o el doble del siglo XXI
Querido Emile:
Quisiera saber ¿de dónde extraés tanta soberbia y porqué me provoca tanta ternura que provenga de tus ojos? Tenés la clásica actitud de quién cree saberlo todo. Sin embargo, algo de tu modo me conmueve. ¿Quizás la juventud de tu rostro, denuncie la contradicción que provoca la vejez de tus palabras? ¿O será tu manera de vestir? Siempre intentás acercarte a principios del siglo veinte, pero vergonzoso, negocias con el deforme veintiuno y te quedás en los cincuenta. Me causas gracia, Emile. Sos serio, estructurado y extraño. Sos propietario de los vocablos más inutilizados de la historia contemporánea, pero convencido en tu discurso, intentás ponerlos de moda una y otra vez. Tu tono de voz, por supuesto, acompaña a los términos más ridículos que se te ocurran. Sos encantador. Parecieras jugar a ser grande, o lo que es peor, sos un grande que juega a ser un niño que quiere ser grande. Pero esa retorcida madurez tan preciada no alcanza la finura de tu piel. A veces me pregunto ¿Por qué tanta extrañeza? ¿Por qué tanta construcción de imagen? ¿Por qué te cuesta tanto reír? ¿Por qué buscás un manto de hielo? ¿Qué ocultás Emile? ¿Qué te quita el sueño? ¿Qué pensás? ¿Sos sólo un niño misterioso? No lo creo. ¿Quién te lastimó con su indiferencia? ¿Amaste alguna vez? ¿Sentiste el calor de un cuerpo alguna vez? Se que buscás la adoración, pero eso le corresponde a los dioses corazón. Emile Bernard, se te podría titular como el muchachito que vive acompañado y solo. Nadie busca lastimarte. ¡Ya sé! Si me contestaras esta carta, me dirías que el mundo está lleno de perversos. ¡Y es cierto! Pero si ni siquiera se enteran, para que preocuparse. ¡No vale la pena!En fin, sólo espero que hayas comprendido todo lo que dije, pero sobre todo, espero que hayas percibido lo que no. Confío en tu sensibilidad. Hasta una próxima causalidad...
Quisiera saber ¿de dónde extraés tanta soberbia y porqué me provoca tanta ternura que provenga de tus ojos? Tenés la clásica actitud de quién cree saberlo todo. Sin embargo, algo de tu modo me conmueve. ¿Quizás la juventud de tu rostro, denuncie la contradicción que provoca la vejez de tus palabras? ¿O será tu manera de vestir? Siempre intentás acercarte a principios del siglo veinte, pero vergonzoso, negocias con el deforme veintiuno y te quedás en los cincuenta. Me causas gracia, Emile. Sos serio, estructurado y extraño. Sos propietario de los vocablos más inutilizados de la historia contemporánea, pero convencido en tu discurso, intentás ponerlos de moda una y otra vez. Tu tono de voz, por supuesto, acompaña a los términos más ridículos que se te ocurran. Sos encantador. Parecieras jugar a ser grande, o lo que es peor, sos un grande que juega a ser un niño que quiere ser grande. Pero esa retorcida madurez tan preciada no alcanza la finura de tu piel. A veces me pregunto ¿Por qué tanta extrañeza? ¿Por qué tanta construcción de imagen? ¿Por qué te cuesta tanto reír? ¿Por qué buscás un manto de hielo? ¿Qué ocultás Emile? ¿Qué te quita el sueño? ¿Qué pensás? ¿Sos sólo un niño misterioso? No lo creo. ¿Quién te lastimó con su indiferencia? ¿Amaste alguna vez? ¿Sentiste el calor de un cuerpo alguna vez? Se que buscás la adoración, pero eso le corresponde a los dioses corazón. Emile Bernard, se te podría titular como el muchachito que vive acompañado y solo. Nadie busca lastimarte. ¡Ya sé! Si me contestaras esta carta, me dirías que el mundo está lleno de perversos. ¡Y es cierto! Pero si ni siquiera se enteran, para que preocuparse. ¡No vale la pena!En fin, sólo espero que hayas comprendido todo lo que dije, pero sobre todo, espero que hayas percibido lo que no. Confío en tu sensibilidad. Hasta una próxima causalidad...
La ley de Wong Kar Wai
Amor: la ley de Wong Kar Wai se cumple una vez más.
Y a mi no me queda ni un mísero saco tuyo,
para envolverme y dejar de tener frío.
Porque nunca logre abrigarme con tu ser,
con tu cuerpo, con tu sangre.
Porque la ternura de tu rostro,
se niega a mis ojos.
Sólo obtuve palabras corteses
y esquivas atenciones,
en recónditos lugares
poblados de indiferencia
para mi soledad.
Mi boca no ha registrado tu amor,
y aún así, imagina el más dulce beso
de la suavidad penetrante
de tu completitud.
¿Por qué amor no hay un espacio en tu mente?
¿Por qué tu fresca memoria me niega una y otra vez?
¿Por qué?
Y a mi no me queda ni un mísero saco tuyo,
para envolverme y dejar de tener frío.
Porque nunca logre abrigarme con tu ser,
con tu cuerpo, con tu sangre.
Porque la ternura de tu rostro,
se niega a mis ojos.
Sólo obtuve palabras corteses
y esquivas atenciones,
en recónditos lugares
poblados de indiferencia
para mi soledad.
Mi boca no ha registrado tu amor,
y aún así, imagina el más dulce beso
de la suavidad penetrante
de tu completitud.
¿Por qué amor no hay un espacio en tu mente?
¿Por qué tu fresca memoria me niega una y otra vez?
¿Por qué?
domingo
Identidad
Ya no tengo voz,
me cansé de tanto gritar
Robaste mi ángel,
desfiguraste mi rostro.
¿Cómo reconstruir una identidad
que comenzaba a vivir?
¿Dónde dejaste la sinceridad?
¿Por qué me ocultás bajo tu ala?
¿Temor, quizás?
Pero las flores igual crecen sin vos
¿No ves que las estrellas
seguirán alumbrando mi protesta?
¿A quién negás?
¿Por quién te ahogás?
Este dolor se vuelve insoportable.
Prefiero irme, dejar tu ángel,
buscar la tierra, desaparecer.
Descansar con tu lejanía.
No sonrías, no renuncio.
Porque voy a volver,
con otro rostro,
otra voz,
otro ángel.
Y las flores seguirán creciendo.
Y las estrellas,
seguirán iluminando mi protesta.
Tendrás que negarme.
Querrás ahogarme.
Pero el dolor se te volverá insoportable.
Ya no robarás mi ángel,
ya no desfigurarás mi rostro.
Mi identidad fortalecida, nunca más
te lo permitirá.
me cansé de tanto gritar
Robaste mi ángel,
desfiguraste mi rostro.
¿Cómo reconstruir una identidad
que comenzaba a vivir?
¿Dónde dejaste la sinceridad?
¿Por qué me ocultás bajo tu ala?
¿Temor, quizás?
Pero las flores igual crecen sin vos
¿No ves que las estrellas
seguirán alumbrando mi protesta?
¿A quién negás?
¿Por quién te ahogás?
Este dolor se vuelve insoportable.
Prefiero irme, dejar tu ángel,
buscar la tierra, desaparecer.
Descansar con tu lejanía.
No sonrías, no renuncio.
Porque voy a volver,
con otro rostro,
otra voz,
otro ángel.
Y las flores seguirán creciendo.
Y las estrellas,
seguirán iluminando mi protesta.
Tendrás que negarme.
Querrás ahogarme.
Pero el dolor se te volverá insoportable.
Ya no robarás mi ángel,
ya no desfigurarás mi rostro.
Mi identidad fortalecida, nunca más
te lo permitirá.
sábado
Amanda
A mi abuela Amanda
Yo no tengo religión, abuela.
Estoy a favor de la legalización del aborto y la eutanasia,
pero por vos, si querés,
me pongo dos palitos de madera en el pecho.
Al final, no tomé la comunión, abuela.
Pero si querés, hacemos de cuenta,
que me caen bien los de la iglesia
y me persigno cada vez que paso por una.
Ya no llego virgen al casamiento,
y ni siquiera tenía pensado casarme.
Pero no te enojes abuela,
acordate que cuando me llevabas a misa,
le daba besos a los que tenía al lado.
Además, aunque no lo creas,
tengo un rosario que me encontré,
colgado en la lámpara de mi escritorio.
Si querés lo convierto en caracol,
y te lo llevo al jardín de tu casa.
¡Ay abuela! si supieras,
cada vez camino más para la izquierda.
Pero, no es mi culpa, ¡vos me hiciste leer a Galeano!
¡Vos me enseñaste a tus ochenta años,
a bailar ruso a mis cuatro!
¡Ay abuela!
Te animaste a decirme que estás cansada,
recién a los cien años.
Y yo con veinticuatro,
tengo la insolencia de quejarme a cada rato.
¡Que poco se de la vida!
Morí tranquila, abuela.
Mi abuela, mi abuela Amanda.
Te prometo,
que voy a seguir siendo igual de irreverente,
pero con un poco más de fe.
jueves
A un hombre
Al hombre que no se asusta de mis sentimientos.
Al hombre que no se burla
Al que es capaz de agradecerle al amor
El que es capaz de tratar a una niña como a toda una mujer
Al que me hizo descubrir lo que es estar enamorada
Al que vuelve cualquier reacción una caricia.
El que cuida, al guardián de mis sueños.
Un verdadero príncipe.
Al que con su sola presencia ilumina la sala.
Al que aprecia la verdad.
Al de los ojos sinceros, claros.
Al hombre que ha tomado mi corazón lleno de ansias
y lo ha dejado reposar en una cajita entre algodones.
Al que lo ha vuelto liviano como una pluma
para que yo pueda escribir estas palabras.
Al hombre que merece un poema.
A ese hombre le digo que:
cuando me despierto entre mañanas grises
ante la indiferencia del mundo,
sólo pensar en su nombre hace que salga el sol.
Al que logra que este poema pudiera ser eterno.
A ese hombre, simplemente, gracias.
Al hombre que no se burla
Al que es capaz de agradecerle al amor
El que es capaz de tratar a una niña como a toda una mujer
Al que me hizo descubrir lo que es estar enamorada
Al que vuelve cualquier reacción una caricia.
El que cuida, al guardián de mis sueños.
Un verdadero príncipe.
Al que con su sola presencia ilumina la sala.
Al que aprecia la verdad.
Al de los ojos sinceros, claros.
Al hombre que ha tomado mi corazón lleno de ansias
y lo ha dejado reposar en una cajita entre algodones.
Al que lo ha vuelto liviano como una pluma
para que yo pueda escribir estas palabras.
Al hombre que merece un poema.
A ese hombre le digo que:
cuando me despierto entre mañanas grises
ante la indiferencia del mundo,
sólo pensar en su nombre hace que salga el sol.
Al que logra que este poema pudiera ser eterno.
A ese hombre, simplemente, gracias.
Análisis personal
A Juan
Cada tanto se me ocurre que puedo llegar a escribir algo,
pero generalmente me pasa que ante el papel quedo sin palabras,
mente en blanco.
Y es curioso, porque así todo
no logro retirar tu imagen de mi pensamiento,
pero tampoco puedo expresar que me provoca.
Porque, entre que no soy buena para las metáforas,
ni la rima, ni la métrica;
mi imaginación vuela tan alto
que logro convertir un sueño en una completa ficción
terminando en un estado casi de locura,
la contemplación de lo que no existe.
¿Será eso lo que me atrapa?
O ¿ habré logrado entrever algo en tus ojos?
Flaco:
A Juan
No voy a decir que sos el hombre más hermoso que vi en vida,
porque mentiría.
Pero si te puedo decir, con total seguridad,
que desde que te ví tuve increíbles ganas de conocerte.
Creo que no es difícil de comprender.
Yo no quiero el éxito que puedas conseguir en tu vida.
Tan sólo quiero caminar un día junto a vos,
y charlar de cosas importantes y no tanto.
Es que sentirme observada por vos,
me hace querer ser una mejor persona.
No me interesan tus diamantes,
pero me gustaría que me regales una sonrisa
para poder mirarte a los ojos sin vergüenza,
y decirte que quisiera descansar en tus brazos.
No te quiero por necesidad,
te quiero porque sí.
Tiempo y Espacio
Le acabo de encontrar sentido a todo esto.
El futuro es en los sueños
El futuro no se conoce en el presente
Se transforma en presente, en el presente
De todas maneras existe, sino no se podría pensar en él
El pasado como espacio se encuentra en la memoria o el recuerdo
Cada uno parte de su espacio, de sus sueños o recuerdos
¿Me seguís?
Yo vivo en la Argentina
En alguna hora en particular, de algún día
Miro a mí alrededor y no te veo
Sueño con que estés aquí
Me hubiese encantado que hubieses estado aquí
Si logro imaginarme un recuerdo,
contigo en Colombia (por ejemplo) dos horas antes de ese mismo día
y logro soñar con vos un lindo paseo por Japón justo doce horas más tarde
Uno los tres horarios
Son el mismo momento
Sólo me queda transportarme con mis sueños o mis “recuerdos”, a Japón o a Colombia, para que estés al lado mío.
Aquí en la Argentina unos tres minutos después de haberte empezado a escribir
El futuro es en los sueños
El futuro no se conoce en el presente
Se transforma en presente, en el presente
De todas maneras existe, sino no se podría pensar en él
El pasado como espacio se encuentra en la memoria o el recuerdo
Cada uno parte de su espacio, de sus sueños o recuerdos
¿Me seguís?
Yo vivo en la Argentina
En alguna hora en particular, de algún día
Miro a mí alrededor y no te veo
Sueño con que estés aquí
Me hubiese encantado que hubieses estado aquí
Si logro imaginarme un recuerdo,
contigo en Colombia (por ejemplo) dos horas antes de ese mismo día
y logro soñar con vos un lindo paseo por Japón justo doce horas más tarde
Uno los tres horarios
Son el mismo momento
Sólo me queda transportarme con mis sueños o mis “recuerdos”, a Japón o a Colombia, para que estés al lado mío.
Aquí en la Argentina unos tres minutos después de haberte empezado a escribir
En
Encuentros, historias, ruedas,
Ruedas por mi mente,
Ente que no comprende
End, fin, el fin
Into my Heart
Arte del mentir
Ir hacia lo buscado
Cada vez que te encuentro
Entro de nuevo en tu laberinto
In your love
Ergo, no salgo
Algo que quiero y encuentro
Entro de nuevo
Ay! No puedo salir
Ir hacia lo buscado
Cada vez menos respuesta
Expuesta al rechazo
Échame aunque sea
Sea lo que sea, ven
Encuentro fantasías, ruedas
Ruedas por mi mano
No quiero ser naïf
If you’ll love to me
Mi personaje importante
Ante todo te quiero persona
Nada más por decir
Ir hacia lo buscado
Dos, tres veces, no más.
Ruedas por mi mente,
Ente que no comprende
End, fin, el fin
Into my Heart
Arte del mentir
Ir hacia lo buscado
Cada vez que te encuentro
Entro de nuevo en tu laberinto
In your love
Ergo, no salgo
Algo que quiero y encuentro
Entro de nuevo
Ay! No puedo salir
Ir hacia lo buscado
Cada vez menos respuesta
Expuesta al rechazo
Échame aunque sea
Sea lo que sea, ven
Encuentro fantasías, ruedas
Ruedas por mi mano
No quiero ser naïf
If you’ll love to me
Mi personaje importante
Ante todo te quiero persona
Nada más por decir
Ir hacia lo buscado
Dos, tres veces, no más.
Espina de papel
a J.C.
Vértice
Ver en ti ser
Ver, vértice c
Sé de Carlos,
ser de papel
Él vértice c
Cesé de ver tu ser
Carlos
Carlos de papel
Carlos de espina de papel
¿y él?
Frágil tu ser
¿Qué hacer
con tu cuerpo de espina de papel?
¿Qué hacer con tu ser?
Con tu vértice c.
Esperar sentada
Un día me dijiste: andá a ver la luna sin mí
Andá a tomar un café sin mí
Pero acordate que pienso en vos
Acordate que cada tanto te abrazo
Acordate que te quiero, creo
Si puede ser, te quiero
Pero acordate que no puedo
Que tengo miedo
Tengo miedo de caer en complicaciones
Tengo miedo de que dure para siempre
Y también de que no dure para siempre
Tengo miedo de crecer un poco más
Y como todo ese miedo no te bastó, me dijiste:
Que confundiste mi nombre para volverme más impersonal
Que me esquivás la mirada
Que cerras tus oídos
Que tenés una gran habilidad para decir incoherencias.
Pero no te preocupes, no se lo voy a decir a nadie.
Andá a tomar un café sin mí
Pero acordate que pienso en vos
Acordate que cada tanto te abrazo
Acordate que te quiero, creo
Si puede ser, te quiero
Pero acordate que no puedo
Que tengo miedo
Tengo miedo de caer en complicaciones
Tengo miedo de que dure para siempre
Y también de que no dure para siempre
Tengo miedo de crecer un poco más
Y como todo ese miedo no te bastó, me dijiste:
Que confundiste mi nombre para volverme más impersonal
Que me esquivás la mirada
Que cerras tus oídos
Que tenés una gran habilidad para decir incoherencias.
Pero no te preocupes, no se lo voy a decir a nadie.
Ojos rojos.
Rojos, celestes, rojos.
Tus ojos celestes
Llorosos, rojos
Rojos, rojos
La disonancia
El contraste plástico
Tu angustia plástica
Solo plástica
Plástico sin resolución
Tus ojos siguen rojos
Tus ojos celestes, rojos
Rojos, rojos
Tus ojos celestes
Llorosos
Rojos
Como estampado en un papel
Como un dibujo plástico
Aunque plástico de verdad
Plástico petróleo
Plástico genuino
Y tus ojos celestes, rojos
Porque la verdad nunca pudiste llorar
Rojos de sueño
De hastío
De cansancio
De angustia
De deseos frustrados
De soledad
De negación, de indiferencia
Un reflejo en el espejo que ya no reconoces
Porque tus ojos, tus ojos celestes,
Tus claros y preciosos ojos celestes
Se ven demasiado rojos
Porque nunca te atreviste a llorar.
Tus ojos celestes
Llorosos, rojos
Rojos, rojos
La disonancia
El contraste plástico
Tu angustia plástica
Solo plástica
Plástico sin resolución
Tus ojos siguen rojos
Tus ojos celestes, rojos
Rojos, rojos
Tus ojos celestes
Llorosos
Rojos
Como estampado en un papel
Como un dibujo plástico
Aunque plástico de verdad
Plástico petróleo
Plástico genuino
Y tus ojos celestes, rojos
Porque la verdad nunca pudiste llorar
Rojos de sueño
De hastío
De cansancio
De angustia
De deseos frustrados
De soledad
De negación, de indiferencia
Un reflejo en el espejo que ya no reconoces
Porque tus ojos, tus ojos celestes,
Tus claros y preciosos ojos celestes
Se ven demasiado rojos
Porque nunca te atreviste a llorar.
Quizás
Quizás algún día tengas ganas, estés descansado
Quizás algún día consideres lo que la vida te ofrece.
Quizás algún día te acostumbres a no prever las cosas
Quizás seas más natural
Quizás llegues a ser realmente sencillo
Quizás puedas sostener una rosa sin sentirte ridículo.
Ojala no te tarde demasiado ese día
Quisiera vivir para verlo.
Quizás algún día consideres lo que la vida te ofrece.
Quizás algún día te acostumbres a no prever las cosas
Quizás seas más natural
Quizás llegues a ser realmente sencillo
Quizás puedas sostener una rosa sin sentirte ridículo.
Ojala no te tarde demasiado ese día
Quisiera vivir para verlo.
Villa Urquiza
a Juan
Viejo barrió con banderitas de colores
¿Porque te transformaste
de la noche a la mañana en un gris opaco?
Cansado barrio, aunque no lo creas,
mi puerta descascarada todavía espera
una respuesta positiva de tu vida
Canoso barrio que por hacerte el maduro,
dejaste de lado los sentimientos
de una juventud hastiada de sólo soñar.
Mi ingrato y demasiado querido barrio
adquiriste la indiferencia del centro,
pero apagaste la luz de tus ventanas.
Un barrio solitario
pero repleto de gente
que te desconoce
Y yo que procuré brindarte cariño,
me cambiaste la vereda de lugar
y dejaste mis deseos en plena calle.
Mi precioso barrio te hago una pregunta
¿Porqué todavía insistís en alejarte
de los que realmente añoramos conocer tu interior?
Amapolas
A mi amigo Reinel
Con la máquina del tiempo,
iría hasta el nefasto día.
Aquél en que mataron a tu esperanza.
Le diría al dueño del campo verde
lleno de conjuntos de cinco hojas,
que cuando lo contemple
no se olvide de las amapolas.
Las amapolas color carmín,
se consideran importantes
bajo la mirada masculina.
Pero nunca saben su destino.
Ser presas de una ilusión mortal.
Emergen simples, millones de amapolas,
de un pétalo o a lo sumo de dos.
Adoran el sol y la tierra, felices en su raíz
Pero jamás, jamás se enteran
cuando los hombres las vuelven humo.
Yo tengo una planta de cinco hojas
y una hermosa amapola que rescaté.
No quiero coartarles su libertad,
volverlas humo o hacerlas desaparecer.
Por eso, con la máquina del tiempo
le diría a los asesinos de tu esperanza
y al dueño del campo verde
que cada vez que lo contemplen
no se olviden de las amapolas de vos y de mi.
Cajón
Desplazo el aire con la mano
Llego hasta la negra manija del cajón de madera
Pero no es el fin
Dudar entre abrir o no abrir,
Esa es la cuestión
Lucho contra el deseo y la pesadez del guardador
Tiro hacia fuera
Shh… ¿el silencio?
¿o un suspiro silenciando el corazón?
En él una canica con vetas naranjas
Una serie de cartucheras
y requechos de:
minas de lápices,
lápices de colores,
gomas de borrar,
un sacapuntas verde,
un estuche color carmín
cinta scotch
pegamento, curitas
y ¿tu foto?
Tu foto ya no existe,
la quité hace tiempo enmohecida.
Las lágrimas arruinan el papel,
sobre todo el de revista.
Porque sólo me sonreíste en revistas,
porque a todos les sonreís en revistas
Nuevamente shh… ¿un grito?
Si, pero callado y estático
Mientras, tomo la manija negra del guardador marrón,
lo deslizo y veo desaparecer:
la canica con vetas naranjas,
las cartucheras,
las minas de lápices,
los lápices de colores,
las gomas de borrar,
el sacapuntas verde,
el estuche color carmín,
la cinta scotch,
el pegamento, las curitas
y tu ausencia
toc.
Llego hasta la negra manija del cajón de madera
Pero no es el fin
Dudar entre abrir o no abrir,
Esa es la cuestión
Lucho contra el deseo y la pesadez del guardador
Tiro hacia fuera
Shh… ¿el silencio?
¿o un suspiro silenciando el corazón?
En él una canica con vetas naranjas
Una serie de cartucheras
y requechos de:
minas de lápices,
lápices de colores,
gomas de borrar,
un sacapuntas verde,
un estuche color carmín
cinta scotch
pegamento, curitas
y ¿tu foto?
Tu foto ya no existe,
la quité hace tiempo enmohecida.
Las lágrimas arruinan el papel,
sobre todo el de revista.
Porque sólo me sonreíste en revistas,
porque a todos les sonreís en revistas
Nuevamente shh… ¿un grito?
Si, pero callado y estático
Mientras, tomo la manija negra del guardador marrón,
lo deslizo y veo desaparecer:
la canica con vetas naranjas,
las cartucheras,
las minas de lápices,
los lápices de colores,
las gomas de borrar,
el sacapuntas verde,
el estuche color carmín,
la cinta scotch,
el pegamento, las curitas
y tu ausencia
toc.
Piedra
Fragmentos de piedra caen sobre tu ser,
y entonces te preguntas ¿hasta cuando soportar?
Pedazos de recuerdo que puntean tu alma,
te recuerda que vivir ha sido duro
Esa puta memoria que no te permite arrancar,
y ese desquiciado olvido que sólo ofrece caer en errores.
Te basas en no mirar,
en mentiras
Te basas en oídos
que no escuchan
Te basas en redescubrir
lo que quizás existió
pero hoy ya pasó de moda
Es la simple casualidad lo que enferma en dudas
Y es la decepción de esa casualidad
- la verdadera casualidad-
lo que destruye
y entonces te preguntas ¿hasta cuando soportar?
Pedazos de recuerdo que puntean tu alma,
te recuerda que vivir ha sido duro
Esa puta memoria que no te permite arrancar,
y ese desquiciado olvido que sólo ofrece caer en errores.
Te basas en no mirar,
en mentiras
Te basas en oídos
que no escuchan
Te basas en redescubrir
lo que quizás existió
pero hoy ya pasó de moda
Es la simple casualidad lo que enferma en dudas
Y es la decepción de esa casualidad
- la verdadera casualidad-
lo que destruye
Tres
Un paisaje lejano.
Uno de esos desérticos, que te hacen acordar a ella.
Y ella, un fragmento de arena.
Su rasposa identidad descuartiza tu mente.
Y yo, ni paisaje desértico ni tu poblado bosque
Un inconexo desconcierto entre la soledad,
la nostalgia y lo que no fue.
¿Y que será de mi luna que niega ya girar en vos?
¿Y que será de tu tierra que se empeña en tapar el sol?
Al final somos una mezcla,
una de esas sin sentido, sin ningún tipo de meta.
Negamos lo que nunca existió,
y negamos por sobre todo
lo que hubiéramos querido que exista.
Nos fundamos en esta incoherencia
En bases inexistentes que nos devuelven al polvo,
a la nada.
Sólo vomitamos cobardía,
por no poder permanecer.
Sin embargo, vivimos.
Uno de esos desérticos, que te hacen acordar a ella.
Y ella, un fragmento de arena.
Su rasposa identidad descuartiza tu mente.
Y yo, ni paisaje desértico ni tu poblado bosque
Un inconexo desconcierto entre la soledad,
la nostalgia y lo que no fue.
¿Y que será de mi luna que niega ya girar en vos?
¿Y que será de tu tierra que se empeña en tapar el sol?
Al final somos una mezcla,
una de esas sin sentido, sin ningún tipo de meta.
Negamos lo que nunca existió,
y negamos por sobre todo
lo que hubiéramos querido que exista.
Nos fundamos en esta incoherencia
En bases inexistentes que nos devuelven al polvo,
a la nada.
Sólo vomitamos cobardía,
por no poder permanecer.
Sin embargo, vivimos.
El hombre y el perro
Un guardia guarda toda la artificialidad,
no le concede alma al rostro
Dos perros tienen mejor mímica expresiva
Eliminan el maquillaje
Logran la belleza
El rostro natural
Con arrugas y surcos
Un modo prosaico
Genuino
Ni idas
Ni vueltas
Sólo son perros
Eso quieren y eso son
Nosotros mientras tanto,
deseamos llegar a ser alguna vez…
personas.
no le concede alma al rostro
Dos perros tienen mejor mímica expresiva
Eliminan el maquillaje
Logran la belleza
El rostro natural
Con arrugas y surcos
Un modo prosaico
Genuino
Ni idas
Ni vueltas
Sólo son perros
Eso quieren y eso son
Nosotros mientras tanto,
deseamos llegar a ser alguna vez…
personas.
Cansancio angelical
Posición horizontal
Leve descanso
Mitad belleza
Mitad resignación
Un ojo sueña
El otro duerme
Es el rostro con ojeras
El rostro boquiabierto
Y unas breves arrugas
Que indican la huida
Un instante
Una expresión
Y otras bravas
Que indican el callejón
Un siglo
Un hábito
Verticalidad, armazón
Armadura de lata
Un cuarto alegría
Tres cuartos decepción
Una mano proyecta
La otra carece
Es la cabeza pesada
El cuello agotado
Y un leve silbido en el pecho
El vaivén de lo sentido
Sentimiento y vacío
Una brava opresión
El hastío
El cansancio angelical
Un sueño sin sueño
El dolor sin amor
Leve descanso
Mitad belleza
Mitad resignación
Un ojo sueña
El otro duerme
Es el rostro con ojeras
El rostro boquiabierto
Y unas breves arrugas
Que indican la huida
Un instante
Una expresión
Y otras bravas
Que indican el callejón
Un siglo
Un hábito
Verticalidad, armazón
Armadura de lata
Un cuarto alegría
Tres cuartos decepción
Una mano proyecta
La otra carece
Es la cabeza pesada
El cuello agotado
Y un leve silbido en el pecho
El vaivén de lo sentido
Sentimiento y vacío
Una brava opresión
El hastío
El cansancio angelical
Un sueño sin sueño
El dolor sin amor
Canto a la vida por oposición
Perpetuo desgarro
Desgarro cuerpo
Desgarro ganas
Desgarro vida
Perpetuo despojo
Despojo olvido
Despojo alma
Punzante dolor
Garganta
Oídos
Vísceras
Pies
Eterno llanto
Interno
Externo
Despojo, desgarro
Soledad fúnebre
Alejamiento de cinco dedos
Lejanía de un millar
Frío, congelamiento
Boca abierta
Grito silencio
Calambres
Mente
Sangre
Seductora muerte
Instantánea
Indiferente
Moderna
Te niego
Te aborto
Te odio
Te vas
Desgarro cuerpo
Desgarro ganas
Desgarro vida
Perpetuo despojo
Despojo olvido
Despojo alma
Punzante dolor
Garganta
Oídos
Vísceras
Pies
Eterno llanto
Interno
Externo
Despojo, desgarro
Soledad fúnebre
Alejamiento de cinco dedos
Lejanía de un millar
Frío, congelamiento
Boca abierta
Grito silencio
Calambres
Mente
Sangre
Seductora muerte
Instantánea
Indiferente
Moderna
Te niego
Te aborto
Te odio
Te vas
Sin sentidos
Sentido sin sentir que facilita la inconexión espiritual
Sentido sintiendo que ya eres otro,
que nunca fuiste vos
Un montón de peces tirados a la basura,
porque sin sentir que podés seguir sintiendo,
sólo basura queda.
Infinidad de partículas que desaparecen en el aire,
que no son tuyas ni mías,
son de nadie,
son de Nada,
son de Vacío.
Vacío me cuenta que hubiese preferido ser Lleno,
pero no compatibiliza.
Lleno va con Todo,
Vacío va con Nada,
esas son las parejas perfectas
La perfección no existe, entonces
Vacío intenta llenarse
Y Todo reposa en la nada,
Porque no te vuelvo a ver
Porque nunca te vi
Aunque me hubiese gustado
verte a vos en vos y no en otro
Ver al otro en otro y no en ti.
Sentido sintiendo que ya eres otro,
que nunca fuiste vos
Un montón de peces tirados a la basura,
porque sin sentir que podés seguir sintiendo,
sólo basura queda.
Infinidad de partículas que desaparecen en el aire,
que no son tuyas ni mías,
son de nadie,
son de Nada,
son de Vacío.
Vacío me cuenta que hubiese preferido ser Lleno,
pero no compatibiliza.
Lleno va con Todo,
Vacío va con Nada,
esas son las parejas perfectas
La perfección no existe, entonces
Vacío intenta llenarse
Y Todo reposa en la nada,
Porque no te vuelvo a ver
Porque nunca te vi
Aunque me hubiese gustado
verte a vos en vos y no en otro
Ver al otro en otro y no en ti.
Ojos tristes
A la memoria de Guillermo Grosz
Ojos tristes
Si tu alma no se encuentra con tu alma,
y tu cuerpo ya no te reconoce.
No te olvides que puedo funcionar de espejo.
Pero así como los espejos de un circo,
te voy a ofrecer una imagen distinta.
Una imagen que te haga sonreír,
una donde sólo reconozcas a aquél que alguna vez fuiste,
y hoy sólo te inspira en sombras.
Te quiero ofrecer algunos algodones para suavizar tus caídas,
y serpentinas para ayudar a levantarte.
Si no basta para que tu boca sonría,
puedo convertirme en arlequín y regalarte varios colores.
Colores como el azul
para que sane tu espíritu.
Colores como el rojo
para que reviva tu sangre.
Y el amarillo por recobrar
la luz de tus ojos.
Pero ojos tristes.
No me pidas el color rosa.
Debo ser prudente.
Tampoco quieras que anule tu sombra.
Sin ella te morirías y me matarías.
Sabrás disculpar mi egoísmo.
Tu existencia me es indispensable.
Héroe
La diferencia radical entre el héroe y el hombre, es que el hombre no necesita demostrar que es hombre. El héroe sí… necesita demostrar que es Hombre.
Hipocresías
Los niños mueren de hambre
Y yo miro un cuadro que pinto mi abuela
Los niños mueren de hambre
Y mi madre hace morisquetas en la ventana
Los niños…
Las palabras se las lleva el viento
Ese imberbe viento que acaba de pasar por aquí
Y hace que sólo mire el cuadro
Y no recuerde
Qué hace que mi vieja siga haciendo morisquetas
y no se acuerde
Qué hace que escriba y olvide apenas cierro la lapicera
Los niños mueren de hambre
Y yo me jacto en escribirlo
¿la solución? No pasó por aquí
Los niños mueren de hambre
Y usted se jacta en leerlo
¿la solución? No pasó por allí
Los niños mueren de hambre
Y la frase pierde sentido,
Como en el juego de las repeticiones,
ese juego que juegan los niños;
claro que no los mismos niños.
El problema es que… los niños mueren de hambre.
Y ni usted ni yo movemos un pelo.
La solución es que dejemos de perder el tiempo.
Que usted deje de leer y yo deje de escribir
esta sarta de hipocresías,
que hacen que,
Los niños se sigan muriendo de hambre.
Y yo miro un cuadro que pinto mi abuela
Los niños mueren de hambre
Y mi madre hace morisquetas en la ventana
Los niños…
Las palabras se las lleva el viento
Ese imberbe viento que acaba de pasar por aquí
Y hace que sólo mire el cuadro
Y no recuerde
Qué hace que mi vieja siga haciendo morisquetas
y no se acuerde
Qué hace que escriba y olvide apenas cierro la lapicera
Los niños mueren de hambre
Y yo me jacto en escribirlo
¿la solución? No pasó por aquí
Los niños mueren de hambre
Y usted se jacta en leerlo
¿la solución? No pasó por allí
Los niños mueren de hambre
Y la frase pierde sentido,
Como en el juego de las repeticiones,
ese juego que juegan los niños;
claro que no los mismos niños.
El problema es que… los niños mueren de hambre.
Y ni usted ni yo movemos un pelo.
La solución es que dejemos de perder el tiempo.
Que usted deje de leer y yo deje de escribir
esta sarta de hipocresías,
que hacen que,
Los niños se sigan muriendo de hambre.
Sencillo
Es muy sencillo.
Vos mirás,
yo miro
Vos no mirás,
yo no miro
Vos mirás a veces sí,
a veces no;
yo me voy.
Perdón, pero es una cuestión de principios.
Vos mirás,
yo miro
Vos no mirás,
yo no miro
Vos mirás a veces sí,
a veces no;
yo me voy.
Perdón, pero es una cuestión de principios.
Básico
Básicamente… interesante tu concepción de sinceridad.
Aunque en lo personal soy muy cruel con la estupidez humana.
Cruel con la fallutería, con la insensibilidad.
Con los prejuicios a la seducción de carne y hueso.
Con la histeria.
Pero no soy cruel con el peso.
Ni con la belleza que no está de turno.
Tampoco con los sentimientos.
Y mucho menos con los pensamientos que respetan los pensamientos.
… por eso (básicamente) somos distintos.
Aunque en lo personal soy muy cruel con la estupidez humana.
Cruel con la fallutería, con la insensibilidad.
Con los prejuicios a la seducción de carne y hueso.
Con la histeria.
Pero no soy cruel con el peso.
Ni con la belleza que no está de turno.
Tampoco con los sentimientos.
Y mucho menos con los pensamientos que respetan los pensamientos.
… por eso (básicamente) somos distintos.
Nadie
¿Que? Acaso no te das cuenta que mi mente se consume.
Si, se consume lentamente con tu lastima hacia mi,
eso que vos llamas querer.
Claro, no lo notas pero te sienta bien.
Tu conciencia está tranquila.
Crees que hacer lo correcto va a llenar el hueco
que alojas en tu corazón y que de a poco te destruye.
Pero no te percatas de esto.
Tan sólo asumís que sos un ser feliz con tu "new life".
Pero algo te carcome la cabeza,
algo tan intenso que no podes superar.
No te haces cargo, sos parte de mis sentimientos,
pero te desligas de ellos.
Ya no lleno el vacío eterno.
Buscas algo nuevo, pero sos tan solo un ser
que no sabe que hacer con el hecho de ser.
Desesperadamente, te aferrás a una y otra cosa.
Sólo cosas porque nunca logras algo.
Todo es demasiado para vos.
Todo.
Casi no existís.
Tu eterna autodestrucción no permite abrirte,
vas de acá para allá sin rumbo,
sin amor, sin pasión
no jugás, no sentís,
no crees,
no sos.
Nadie.
Si, se consume lentamente con tu lastima hacia mi,
eso que vos llamas querer.
Claro, no lo notas pero te sienta bien.
Tu conciencia está tranquila.
Crees que hacer lo correcto va a llenar el hueco
que alojas en tu corazón y que de a poco te destruye.
Pero no te percatas de esto.
Tan sólo asumís que sos un ser feliz con tu "new life".
Pero algo te carcome la cabeza,
algo tan intenso que no podes superar.
No te haces cargo, sos parte de mis sentimientos,
pero te desligas de ellos.
Ya no lleno el vacío eterno.
Buscas algo nuevo, pero sos tan solo un ser
que no sabe que hacer con el hecho de ser.
Desesperadamente, te aferrás a una y otra cosa.
Sólo cosas porque nunca logras algo.
Todo es demasiado para vos.
Todo.
Casi no existís.
Tu eterna autodestrucción no permite abrirte,
vas de acá para allá sin rumbo,
sin amor, sin pasión
no jugás, no sentís,
no crees,
no sos.
Nadie.
Carta al macho argentino
Querido macho argentino:
Dejame decirte que no me interesa
cuantos kilos levantas, ni a cuantos boxeas.
Más bien, me agradan tus sutilezas.
Es bello escuchar la melodía de tu voz,
o el sonido de tu risa.
También agradable
cuando se despierta tu ternura hacia mi.
Me atrae por demás,
cuando abrís la puerta blindada que te oprime
Si dejaras de lado tus “hazañas”
y mezclaras tu capacidad para volar
con la dulzura escondida
serías óptimo.
Pero sé que sos tímido macho argentino.
Se que necesitás del chamuyo y la fanfarronería
para lograr acercarte una milésima.
Se que te cuesta la seriedad,
te inhibe y te asusta.
Como también te asusta la fragilidad,
porque eres frágil querido.
Aunque valoro tu esfuerzo al explicarme de modo inocente tus actitudes,
me doy cuenta que temes caer en el montón.
Dame la mano,
no tengas miedo,
juntá valor,
y crecé conmigo.
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