jueves

Esa voz

a un niño peronista

Tengo partes de historia impregnadas por fuera del cerebro,
que recuerdan un fragmento de hombre que no responde.
Tengo un trabajo perdido
que intercepta las ideas de aquél hombre que no existe.
Y ese hombre ausente recuerda a una mujer inalcanzable.
Recuerda, tan distante mío, a esa mujer.
Y entre tanto ruido,
nacen nuevas heroínas encarceladas,
por las dudas de ser dulce para los niños.
Entre tanto ruido,
los héroes mueren a la espera de un circo
que los incluya sin navajas.
Y se pierde el hombre que no existe
existiendo de una vez
o dejando de existir definitivamente.
Y se pierde esa mujer
en los recovecos de un discurso nunca cierto,
o fácilmente muerto.
Y se pierde el niño y el dulce,
el circo y los héroes.
Y nosotros también.

lunes

Llanto

Escudo de tiempo muerto
que se perpetúa en el desgano
y en el hierro de su insistencia.
¿Qué hicimos con tu ausencia
y qué fue de tu constante pose frente a un hijo que no viste crecer?
¿Qué harás cuando lleguen a encontrarse todos los nietos de tu alma,
y los bisnietos de tu tumba?

Más ausentes quedarán los pequeños ilustres
frente a la vida que tendrían,
frente a la proyección de sus pensamientos.
Y entre tanto dolor querrán surgir nuevas pieles que ya viejas se agrietan,
porque no se encuentran.

Primer frase de un poema que se hizo extensivo a tu ser,
que hallé en el hueco de tu axila,
en el hueco de tu cara,
en el hueco de tu pecho,
en el hueco…

Esa misma frase que retorna una y mil veces,
que se hace el único resguardo frente a tu ausencia.
¡Detener el tiempo, la última posibilidad de tenerte!
Y detener el tiempo,
la única alternativa de seguir viendo esos cuerpos
que quedaron en el aire por un instante.
Sueltos del viejo lobo, descarnizados,
pero aún así sujetos a su cárcel y a su modo de ver.

Y entre tanto un poema sin rimas ni métrica,
un fragmento de sentidos que se auto-dice porque trata de permanecer,
de alejarse de cualquier otro transcurrir que lo aleje de su otro yo,
de su doble,
del único cuerpo capaz de mantenerse incorrupto.
Y entonces tú historia, la mía y la de otros se hace una,
se hace tiempo y espacio,
se hace única.
Y ya no es posible respirar.

Llanto.

Si pudiese…

Mi amor perdió su pérdida dos veces ayer,
se le escapó la entereza con un soplido que no quiso ver.
Y aún hoy arma animalitos de miga de pan,
buscando una forma que se asemeje a su ser.
Pero se deshacen en el agua de azahar, en su dulce llanto.
Y lo dice con calma,
porque también ha perdido su alma.

Si pudiese yo suplir un fragmento pequeño de la inmensidad.
Si pudiese quitarle por un segundo parte de su pérdida.
Si pudiese asemejarme, más no sea a una de sus migas de pan
que con tanto ímpetu crea.

Pero tengo estructuras de cristal agrietado
que varían del azulino al grisáceo de un modo casi instantáneo.
Y tengo las manos aún más separadas del cuerpo,
porque no sostienen ya otros brazos.

Mi amor tiene los ojos pardos y una sonrisa que le cuesta día a día,
pero con qué esfuerzo la esboza en su rostro inalcanzable.

Si pudiese yo revelar alguna luz con mi risa,
o encontrar en sus ojos algún brillo que me corresponda.

Si pudiese…
Si pudiese viajaría como un destello hasta su pecho
para escucharlo latir un instante,
para poder colocar cuidadosas caricias.

Si pudiese… sería.

viernes

De la nada a la nada

Cuando se recuerda a alguien se adquieren sus rasgos[1]
Hoy adquirí tus rasgos como lo inaccesible,
como lo infinitamente inhallable.
Entonces, tu recuerdo
ya no fue tuyo ni mío,
fue de un punto de tu rostro
que no vi ni viste.
Ese recuerdo adquirí.
De la nada a la nada.


[1] Inspirado en: En alguna parte hay un hombre de Roberto Juarroz

Cadáver exquisito

Quien con puntas de pie viajo,
atomizó su soledad
con los colores de su árbol
y los ruidos de su voz.
¿Dónde te fuiste pequeño?
¿Dónde quedaron tus brazos?
¿Qué hicieron con tus piernas?
Mi pie de su punta color
ya no recuerda su amor.
Busca y busca y busca,
Atomizada soledad,
los colores y los ruidos
de su árbol y de su voz
Pequeño, ¿dónde te fuiste?
Soledad ya no recuerda,
aunque busca y busca
en otros brazos y piernas,
al pie de tu punta color.
Busca y busca su amor.

miércoles

Extraño

Como extraño a la nada,
lista para convertirse
en menos que eso
con el transcurso del tiempo.

Como extraño a los muñecos ausentes,
y a los hombres perdidos
que aún hoy buscan su identidad.

Y como te extraño a vos
mucho más que a la nada,
a la ausencia
y al gusto de los caramelos.

martes

Claro de luna

Con un disco de Beethoven bajo sus manos
piensa, a medida que escribe,
lo bello que sería descubrir
que todo es una mentira,
que las enfermedades no son tales,
que su lejanía sólo responde
a la concreta distancia.

Piensa,
que si sus fantasías fueran falsos fantasmas,
todo sería más simple,
todo sería perdurable.

Piensa
que si él fuera él, y no aquél
ya no habría Beethoven solitario,
ni claros de luna ajenos y monstruosos.

Cree que el rostro
entumecido por los nervios
y las manos enérgicamente quietas,
darían paso al movimiento,
darían paso a la propia vida
rompiendo los miedos,
y las estrellas.

Cree que si el claro fuera luz plena,
el rostro de este hombre soberbio,
estructuralmente quieto,
muerto,
mutaría por un minuto
mucho más feliz.

¡Ojalá nosotros no narremos
la misma historia!
¡Ojalá no se repita
otro amante inmortal!
Ojalá la realidad
tome las riendas de si misma,
para dar paso a una verdad
potencial y activamente vívida,
palpable y terrenal.

lunes

Para Emile

Aún te pienso Emile,
y me apena no reconocerme en ninguno de tus versos.
Por eso quiero regalarte

un pliegue lleno de palabras para que combines.

Te pienso como ayer,
con esa expresión tajante sobre tu vida,
con tu imperiosa necesidad de permanecer eterno.

Y te observo en mi memoria
como una fuerte gota

que se diluye en su transcurrir.

sábado

El juego y la magia

Se alejó de la multitud y caminó por el mar blanco suficientes pasos para el horizonte.
Las voces del grupo eran suavemente reemplazadas por el viento, que muy a su pesar no logró volar ningún recuerdo.
Nuestra compañera solitaria, así apodada por todos, giró ciento ochenta grados sobre sí, dejando marcada su huella en la salina. Mientras tanto, miró una pareja que se alejaba, como ella, buscando intimidad. También vio a lo lejos como los hombres, desde una trucada fotografía, estuvieron obligados a sostener en sus manos a sus respectivas damas, a la vez que éstas fingían ser contenidas. Fue ahí cuando pensó cuanto tardaría el muchacho en sentirse forzado a sostener a su chica, y cuanto tiempo se demoraría ella en premiar con hipócrita fragilidad, el esfuerzo inútil de él. Porque no se puede contener lo que se corre fácilmente de la mano, ni se puede pretender fragilidad cuando decidimos corrernos.
Aún así, nuestra compañera solitaria, que se encontraba realmente contenida por la sal y el ocaso, pensó que le gustaría jugar, algún día, a trucar fotografías, pero que lo haría solamente si lograba dejar en claro el artificio del juego y su magia.

domingo

Todos los lugares tienen perfume a vos.

A JC

Decidió bajarse del colectivo y seguir caminando. Le faltaban una cuantas cuadras, pero sabía que en el transitar iba a poder pensar cuales eran las posibles frases a decir. Lamentablemente, tomó una ruta con demasiados recuerdos, por lo que resolvió retrasar los argumentos y distraer los nervios con la visión de los diferentes lugares. Entonces, pasó por el almacén donde lo había visto, cuatro años atrás, comprar amaretis. En ese momento, creía que, quizás, en aquellas manos podía permanecer esa esencia mezclada con una o dos gotas de café, que aquél tomaba todos los jueves dos cuadras más adelante. Cinco minutos después de reconocer los aromas de la confitería, ella dio ciento setenta pisadas por la plaza repasando el suave olor del apuro de él, unido a la fragancia de los pequeños canteros. Ya sin cuadras, ni tiempo, ni argumentos, toco el timbre de la casa y le dijo: Hola, es difícil olvidar cuando todos los lugares tienen perfume a vos. Algo que nunca había percibido hasta ese entonces.

sábado

Aquí también hace tiempo y frío[*]

Hace tiempo dejó de existir el bar de enfrente,
aquel donde un hombre gris
miraba correr los colores por la ventana.
Pero las monedas siguen cayendo
cuando el semáforo suena amarillo.
Y hace frío en el espacio vacío.
En la calle Juncal bajo el toldo verde,
hace frío.
Con la medianera roñosa,
con la lluvia precisa, hace frío.
Porque ya no cruza la niña de rosa,
la joven de rojo, la mujer de azul.
Por que hace tiempo,
mucho tiempo, y frío.

[*] Inspirado en el poema de Julio Cortázar: Poema, de Último Round.

miércoles

Así que creíste

¿Así que creíste que era igual a vos?
Te pido disculpas por saber que la muerte me espera algún día
y lamento caer con tanta facilidad en los placeres mundanos
Quizás deba hacerte saber que valoro mucho más el amor carnal
que cualquier otro sentimiento.
Por eso te ruego que no confundas tu parecer con el mío
o por lo pronto recordá que me urge la vida.
Si vos querés, y te hacés mortal,
yo te acompaño
.

Descarrilamiento

Tomó prestado un hilo de voz y expresó lo más temible: me quiero perder. Allí nomás, cuando una ráfaga embriagadora lo empujaba hacia el laberinto, fue capturado por Palas Atenea. Entonces quiso salvarse desandando el mismo hilo de voz, deshaciendo cada sutil sonido desprendido previamente de la boca de Dioniso. Quiso evitar el enredo de recuerdos sin comienzo.
Ya lejos del peligro decidió comprender la historieta como un mal sueño, como parte de un efecto absurdo que no pertenecía a su modo de ver el mundo, como el descarrilamiento de un tren que no debía haber bordeado esa zona, como un tornado que no pregunta a su paso, como algo instantáneo, no planificado y efímero.

martes

Fotogénico

A Juan Ángel

Lo conoció por una fotografía. Allí lo vio por primera vez, en un papel de 10 por 15, blanco y negro con un plano (latino) americano de su rostro adormecido. Su mejilla apoyada sobre su mano reposaba los últimos excesos de la noche. Su torso pesaba sobre la mesa. Su boca se desprendía de sus músculos mientras los párpados se empeñaban en proteger los dos cuencos más lumínicos, que ella pudo descubrir en la posteridad. Lo vio antes de intentar seducir a su tocayo, un hombre refinado y elegante que quedó en la absoluta oscuridad frente a esa imagen divina.

Ella supo, mucho antes de notarlo, sobre uno de los episodios más tristes de su vida. Sin embargo, esa breve furia no modificó el recuerdo del manso cuadro blanco y negro. Quizás porque en su espíritu femenino yacía una furia similar o aún mas agresiva, tal vez porque rescató sin querer la calma de su rostro o simplemente porque se encontró reflejada, en él, como en un espejo.

Es probable que por todo eso haya querido permanecer, aquella noche, a su lado, para poder mirarlo impunemente, o por ahí el motivo fue aquél arrebato feliz del loco lindo, que la tomó por sorpresa, quitándole la razón de encima y haciéndole olvidar, por una breve pausa, heridas viejas.

Bueno sería olvidar más seguido, pensó tan sólo dos días después.

sábado

Negaciones

Dejaste amarrada una palabra en el medio de tu laguna
en el preciso instante en que la mirada de un mundo,
congeló la marea de tu boca.

Te negaste a mirar una playa reciente y distante,
a perderte en el bosque,
a encontrarte alunado.

Te negaste a todo,
a la palabra amarrada por la mirada de un mundo,
a la palabra sencilla.

Te negaste al sí,
pero también a pronunciar el crudo no.

Sujetaste la respuesta con cadenas de indecisión.
Preferiste evitar tu reacción frente a una pregunta,
que aún hoy permanece en el aire.

¿Valió la pena?


¿Quién sabe?

De aquel rostro dormido

Todavía tiene un dejo de su piel en ningún lado,
sus pestañas y un bostezo exagerado.

Todavía tiene un resto de su dulce reto guardado,
sus cumplidos y un discurso desarticulado.

Pero no tiene sus días ni sus horas,
tampoco sus segundos.
No tiene el ocaso ni la aurora,
mucho menos sus desayunos.

Le faltan las noches entre sábanas adormecidas.
Le sobran los rústicos desvelos.
Carece de sueños.
Anhela su almohada.

No tiene el peso de su cuerpo en el colchón,
ni su sombra ni su huella.
No tiene nada,
nada de nada.

Aunque aún conserve su discurso,
su cumplido,
su dulce reto,
sus pestañas,
su bostezo
o su dejo de piel.

Fechas

Caos. Sin resolver. Pérfida fecha. Camina en tu sol. Duerme en tu estrella. Repliega tus alas. Furia cristal  Olas de mar,  costa abrupta Te...